Lo del Viña
Silvia a las teclas.
Quizás te habrás preguntado cómo nos conocimos y mira, fue una serie de casualidades que transcurrieron tal que así:
- San Francisco 2014, estoy echándome una cerveza tranquilamente con La Bea, me comenta algo de no sé qué festival en un lugar de La Mancha. A la mañana siguiente, me encuentro una entrada para el Viña Rock 2015 en el mail.
- Pasan los meses y, gracias a Nacho y sus amigos (ahora amigos míos también), acabo en Villarrobledo. Cargada con una mochila llena de ropa e ilusiones, una esterilla que me había dejado mi amigo Jorge esa mañana (para no dormir encima de un cartón) y unos dinerillos que le tenía que dar a Bea, porque había comprado la tienda de campaña más barata del Carrefour 5 minutos antes de llegar.
- Llego al camping y ahí está nuestro hermoso chalet a estrenar, tan espectacular y amplio que nos dio un ataque de risa al verlo. Imaginaos el percal, que le dimos tanta pena a un zagalico de ojos verdes que había por allí, que hasta nos cedió su tienda de campaña (de las Quechua buenas del Decathlon). Sin conocernos de nada.
Nuestra tienda vs La Quechua
Y bueno… ¿a que no sabéis quien era ese zagalico de ojos verdes? En efecto, era el mismísimo Albert Einstein David. Al pobre le dimos tanta pena que hasta nos invitó a comer a su casa. Unos espaguetis (buenísimos, por cierto).
Eso así no fue.
¡Es que tendríais que haber visto la tienda! Apenas para una persona, eran dos y no traían ni saco de dormir…
Uno que se pasa el Viña-Rock en modo fácil desde hace unos años (duermo en casa, con su ducha, su cama y demás comodidades de este siglo), les dije que si querían usasen la Quechua que había puesto para guardar nevera, cena y ropa.
Ese día ya compartimos risas, conciertos y latas. Y, como viene siendo tradición los años que se puede, la gente del pueblo invitamos a los que nos visitan a ducharse y comer en casa aunque sea solo un día.
El segundo día de festival les comenté como iría la jugada, la mañana del tercer día las recogería a las 12h e iríamos a comer a casa. ¡No me creyeron!
A las 12h estaba en la parte baja de la Avenida del Oeste esperando con el Xsara.
El resto de días de aquel viña, nuestros amigos estaban un poco como este meme:
Uno de los amigos de Miguel Díaz no paró de decirme a cada rato:
— "¡Pero tírale a esa!", mientras señalaba a otra chica.
A lo que a la última ya le contesté:
— "¿Pero no te das cuenta de que a mí la que me gusta es esta?", indicándole a Silvia.
Nada. ¡No pasó nada!
El domingo por la mañana mientras terminaba de recoger la tienda junto a mi hermana, ya me despedía subiendo la cuesta junto al muro del parque de tráfico cuando vi en el suelo un cartel que hizo una vecina del camping. La había visto esos días alegrar al resto de viñarockeros mientras lo agitaba.
Rezaba:
ERES UN 10
No había mucho que pensar. Mientras andaba y me despedía con la mano, agarré el cartel y se lo mostré, sin saber si la volvería a ver...